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Durante la última década ha aumentado la investigación en el campo de Tratamientos para niños con Trastornos del Espectro Autista (TEA), ofreciendo a los padres, educadores y demás Profesionales herramientas de trabajo y técnicas que se adaptan a las diversas necesidades de niños y niñas dentro del espectro. Es necesario evaluar la efectividad de estas Terapias y necesidades de la familia.

ABA (Análisis Aplicado de la Conducta) brinda herramientas para el trabajo y enseñanza de habilidades necesarias,que tengan una función para el niño-, en los ambientes en que se desenvuelve (escolar, familiar, social, etc.). Las habilidades motoras(y de praxis), forman parte integral en el desarrollo del niño y niña, sin embargo la cantidad de estudios sobre destrezas motoras y TEA en nuestro país es escasa. Este es uno de los puntos de interés en el que debemos enfocarnos en el actuar profesional.

Dentro de la Terapia Ocupacional es de importancia evaluar las áreas de ocupación del niño/niña, encontrando dentro de estas, las Actividades de la Vida Diaria Básicas e Instrumentales, educación, juego, tiempo de ocio, participación social, entre otras; así como las habilidades necesarias para su ejecución. Algunos de los niños con TEA tienen dificultades en el desempeño de estas áreas de ocupación específicamente cuando la actividad requiere de destrezas motoras y paxis (entendiendo que hay otras destrezas involucradas).

Por ejemplo, en la escolarización se necesita que el niño pueda tomar su lápiz, crayones, cortar con tijera, realizar entorchado, rasgar, etc; cada una de estas actividades tiene su nivel de destreza y dificultad; si a un niño se le dificulta realizar movimientos de oposición (tocar la punta de los dedos con pulgar) o flexión, sus pinzas no serán funcionales, por lo que se deben promover programas que estimulen el desarrollo de las destrezas manuales. Para poder realizar la pinza adecuada al tomar el lápiz, es necesario un adecuado control postural, así como de estabilidad del hombro, antebrazo, etc.

Un niño que levante el codo de la mesa, o es-criba “con todo el brazo” tendrá mayor dificultad para realizar un trazo preciso.
Dentro de las actividades de la vida diaria básicas, al solicitar al niño que se amarre los zapatos, se requiere que tenga un buen control de tronco, estabilización de hombro, cruce de línea media y coordinación bimanual (entre otras destrezas); de lo contrario esta actividad supondrá un reto muy grande para el niño generando frustración y escapes o evitación de la actividad. Al realizar una buena evaluación podremos detectar estos problemas y adaptar el programa a las necesidades del usuario y no al revés (como comúnmente lo hacemos).

Tomando en cuenta, lo anterior mencionado es necesario incluir dentro de los programas diseñados para cada niño y niña, una evaluación de sus habilidades motrices: gruesas, finas (destreza manual en pinzas, garras), coordinación bilateral -y otras destrezas-; así como las praxias con el fin de detectar y estimular las habilidades motoras en el desempeño de las diferentes actividades diarias del niño -aseo, alimentación, vestido de forma independiente-, escuela, juego y otras áreas que sean relevantes para el ambiente del niño y su familia y cada caso en particular.

El Análisis Aplicado de la Conducta hace posible a través de un adecuado análisis de tarea establecer objetivos dentro de los Programas que permitan trabajar estas habilidades de acuerdo al nivel de destreza motora del niño/a, realizando evaluaciones en el momento y continuamente para determinar si el niño está adquiriendo las habilidades necesarias. Siguiendo esta metodología, podremos objetivamente brindar resultados y diseñar programas que se puedan utilizar con nuestros y otros usuarios basándonos en análisis científicos y no en “suposiciones”. Como profesionales y padres es un reto que abrirá la puerta a más estudios e investigaciones en este campo para diseñar y adaptar programas que a través de la evidencia científica demuestren su funcionalidad y tengan un impacto en la vida del niño, familia y sociedad.

Virginia Rivera
Terapeuta Ocupacional y Psicóloga