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Desde el inicio de la historia, el ser humano ha demostrado un fuerte vínculo con los animales. Los ha utilizado a través de los siglos en diferentes tareas como cazar, cultivar, cuidar, entre otros. Durante los últimos años, el perro ha adquirido una nueva función que beneficia el aprendizaje y la salud mental del ser humano, al volverse herramienta dentro de intervenciones terapéuticas.

Hoy en día se ha vuelto popular la utilización de delfines, caballo o perros dentro procesos terapéuticos para el trastorno del espectro autista u otros trastornos del desarrollo. Sin embargo, dicho auge ha generado la proliferación de prácticas inadecuadas que perjudican la credibilidad de estas terapias complementarias. Por lo tanto, es importante reconocer cuáles son las características y pautas esenciales de esta práctica.
La terapia Asistida con animales es definida por Ristol y Domenec (2011) como una intervención terapéutica complementaria en la que el perro forma parte integral del programa a trabajar en ese momento para promover objetivos médicos y educativos. Es realizada por un equipo de profesionales el cual se conforma por un profesional de la salud o de la educación, quien interviene específicamente en el niño, y un técnico, que maneja al perro dentro de la sesión. Ambos evalúan y determinan los objetivos a trabajar a partir de las habilidades adquiridas del perro.
Dicha intervención se basa en el método científico, específicamente en el análisis conductual aplicado, por lo que, durante cada sesión, se registran los resultados obtenidos y se cuantifica el proceso (Snyder & Lindquist, 2011). De esta manera, se obtendrán datos objetivos que permitirán la toma de decisiones y confirmará la adquisición del aprendizaje. Estos aspectos son esenciales al momento de realizar la terapia, y la falta de los mismos pone en duda su efectividad.

Es importante recordar que los perros tiene una función específica dentro de la sesión. Por lo tanto, introducirlo en ella sin objetivos establecidos, sin una planificación previa y sin entrenamiento no generará ningún cambio significativo y puede incluso perjudicar al usuario. Los perros de apoyo de terapia deben de cumplir con varias características relacionadas con la socialización y el entrenamiento que certifiquen su adaptabilidad a estos ambientes, por lo que el trabajo es extenuante y minucioso desde sus primeros meses de vida. No cualquier perro puede realizar este trabajo y es muy arriesgado restarle importancia a esta pauta. Los centros que imparten intervenciones asistidas con animales deben contar con certificados internacionales, como los entregados por la ‘‘Animal Assisted Intervention International’’ que avalen su profesionalidad y responsabilidad; por lo que, antes de iniciar con este tipo de intervenciones, es pertinente informarse si poseen dicha acreditación.
La implementación de las terapias asistidas con animales requiere de conocimiento y preparación. No obstante, el esfuerzo vale la pena, pues beneficia desde los usuarios más pequeños hasta a los adultos mayores. Pavlides (2008) asegura que el uso del perro como herramienta dentro de la terapia ayuda a aumentar la motivación, disminuye el ambiente amenzador, mejora la atención del usuario y vuelve al terapeuta más amigable.

Sin embargo, la efectividad de la terapia dependerá de la planificación que el equipo realice antes de iniciar el proceso, pues solamente de esta manera se controlará el ritmo de la terapia y la función del perro. Solo así, se alcanzarán los objetivos establecidos en tiempo pertinentes.
A pesar del auge que han tenido las intervenciones asistidas con animales alrededor del mundo, son solo ciertos centros quienes realmente se manejan bajo las características y pautas esenciales de esta práctica. Por lo tanto, padres y familiares están obligados, para el beneficio de sus niños, a informarse e investigar profundamente. De tal manera que puedan optar por aquellos lugares que cuenten con la certificación adecuada para su realización y que puedan asegurar el éxito de la intervención con datos objetivos.

Por Jessica Gudiel

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Pavlides, M. (2008). Animal-assited Intervention for Individuals with Autism [Intervención Asistida con Animales para Individuos con Autismo]. London: Jessica Kingsley Publishers. Obtenido de http://web.a.ebscohost.com/ehost/ebookviewer/ebook/bm[email protected]sessionmgr4009&vid=1&format=EB&rid=9

Ristol, F., & Domenec, E. (2011). Terapia Asistida con Animales: I Manual Práctico para técnicos y expertos en TAA. Barcelona: CTAC.

Snyder, M., & Lindquist, R. (2011). Terapias Complementarias y Alternativas en Enfermería. España: Manual Moderno. Obtenido de http://site.ebrary.com/lib/elibrorafaellandivarsp/reader.action?docID=10853692